La osteopatía es una técnica que mira a la persona desde un punto de vista global y holístico. Uno de sus principios es el de la libre circulación de todos los fluidos del cuerpo, ya que el estancamiento de esos fluidos crea un terreno prolífero para muchas patologías.

Para conseguir que el cuerpo recupere su equilibrio natural, el osteópata utilizará conjuntamente diferentes técnicas de la osteopatía estructural, visceral y/o craneal.

La osteopatía estructural se centra en la liberación articular y/o muscular de aquellas estructuras que hayan sufrido una disminución o un incremento de su movilidad y/o de la tensión muscular de la zona afectada.

Durante estas sesiones se pueden aplicar diversos procedimientos: amasamientos musculares, ajustes articulares, estiramientos, técnicas fasciales, etc.

Las vísceras tienen su propio movimiento y en el caso de que una víscera no se mueva de forma adecuada, esto afectará al equilibrio global del organismo. Aplicando diversas técnicas conseguiremos restaurar su motilidad natural.

De la misma forma que la osteopatía estructural se basa en las hipermovilidades e hipomovilidades de la estructura, la osteopatía craneal lo hace con las de los huesos del cráneo y se basa en el deslizamiento de unos con otros y en la plasticidad de sus estructuras.

No obstante, a través de la osteopatía craneal, también podremos influir de manera positiva en el sistema nervioso central, relajando, entre otros, el tono muscular.

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